Lampa, la ciudad de mis sueños...

Lampa, la ciudad de mis sueños...
F. Catalina, J. Córdova, F. Heredia, J. Yufra, R. Soto

Arequipa, viene del aymara ASI QUIPA, detrás del volcán.

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jueves, enero 21, 2010

Tres tristes antes de los trigos...


miércoles, diciembre 23, 2009

"Repite conmigo/ Esta larva de sol/ De mi lengua" Vladimir Herrera


lunes, diciembre 21, 2009

Queñuas y Kollys


jueves, diciembre 17, 2009


miércoles, diciembre 16, 2009

Orígenes

“Todo cuerpo enloquece bajo la mano que dibuja su más
secreta
verdad: ”

Enrique Verástegui

I

Una leyenda antigua nos cuenta; que donde el mar y el cielo se encuentran, crece el árbol de la nostalgia, de cuyos frutos se sirven los poetas para dejar las ciudades, vacías y sin gente.

II

Un ser mítico del desierto, como un grano de arena probablemente, parado sobre la más alta duna, que desde el aire se ve como la luna caída, se puso triste y se echó a llorar.
La sal de sus lágrimas brotaba tan rápido que los latidos de su corazón tuvieron que hundirse en un largo y caudaloso río.

Así se explica la creación del mar una tribu nómada que vive entre las arenas del desierto y las orillas del mar.

III

Descifrando escrituras, en antiguas vasijas desenterradas de la arena Paracas se pudo leer:
“Yo soy la palabra que regresa como una ola, a tocar tu cuerpo de arena, Oh! inmenso desierto.
En cada grano de arena y en la hondura que celosamente escondes estoy.
En la luna verde que aparece cuando el ojo se ilumina.
En el silencio que precede la tormenta.
En el viento que atraviesa los océanos y colorea la aguas que besan el continente”.

IV

Sentados en los acantilados, por las tardes, mientras el sol se agiganta en una nebulosa naranja, los últimos ancianos juran oír los cantos de una sirena perdida mientras el mar se despedaza sobre las rocas.
Los más tristes suelen quedarse durante toda la noche, para sentir sus brazos en la niebla.

V

Cada grano de arena es una palabra que sólo el mar sabe leer, cada roca un nuevo reto, un lenguaje nuevo por conocer.
La gente guarda celosamente el recuerdo de sus playas, por que en cada una hay una historia contada por el mar.

VI

La creación del mundo continúa, sentencian, las rocas aún dejan fluir sus ríos de palabras, los desiertos crecen en conocimientos, sólo hay que cerrar los ojos y dejar que la piel sienta como la brisa deja su textura.
El mar habla con sus labios de espuma.

VII

Donde mar y cielo se encuentran está la única verdad que desafía la gravedad de los planetas.
El polvo que se junta sobre nuestra piel, es el origen de nuestro universo.

VIII

Las gaviotas que el viento enreda,
son sagrada escritura.
Sobre el espejo desta playa,
el tiempo y la olas
las han guardado en el gris de los recuerdos.

IX

Poema encontrado
en la pared de un acantilado;

“No necesito el espiral infinito
de una caracola de mar, para escucharte.
En un sueño,
La sal de ti, se secó sobre mis mejillas.
En cada lágrima que se aventuró
a conocer la vigilia de las olas”

X
Escrito de arena;

“Si el gusano de la virtud
Se hace al mar y regresa a toda vela,
El árbol de la nostalgia ya no tiene remedio”

XI

Contar y tener paciencia, no es la virtud de este pueblo, ellos saben que la séptima ola es el futuro, la resaca más fuerte, el pasaje seguro al horizonte, pero en su miedo se diezman en la turquesa inmensidad de la octava ola.

XII

Museo Local:

Navego a riesgo de naufragar. Argos.
Dejo que mi piel se una a tu piel; La costa, el continente.
Y las inmensas ganas de ser ola. Mar

Y estrellarme, despedazándome en mil pedazos
sobre tu cuerpo: el horizonte.

Las palabras ya no sirven
Si tus oídos están llenos de todos los mares

XIII

Para tus ojos y manos, marsopa saltarina,
pez volador;
En el rubor de la mañana, las flores de espuma,
abren su corazón.
Y la marea antigua, viajera en tu sonrisa
te lleva infatigable, en su verde siglo

CODA
Si un día vengo a cantar con una voz,
que no me conocías…

Y el mar despedazado que rebota entre los acantilados,
te dice, algo.

Entonces soy como el océano que amplifico el firmamento.
Tú guarda sus estrellas.


lunes, agosto 31, 2009




SIETE PASOS AL FINAL


“Pude abrir los ojos y contemplar tu rostro
volcado sobre el empedrado como un sueño roto”

José Gabriel Valdivia


Cómo será el dolor de caer
Por última vez
Y saberse ya puro dolor
Pura herida
Pura sangre

Debió morir y morir, que puedo saber yo de cuantas veces, aquella tarde cuando la vida ya no tuvo nada para él.

Ah! Mezquina suma del tiempo
Que adornabas con un poco de sol
Y un poco de oscuridad su existencia

Partir finalmente a lo desconocido y dejar para siempre una tarde llena de nuestro vacío, dándole la última mirada al mundo que nos deja como estatuas de sal.

Nunca más su felinidad agujereando al viento
Nunca más sus garras huellando las claraboyas
Nunca más sus bigotes arañando la soledad

¿Cuándo, imperceptiblemente, había muerto antes? ¿Sabía que ya vivía con una herida menos? ¿Trepaba, acaso menos ágil cuando a fuerza de juntar sueños, se acercaba al final?


Cómo será el dolor de caer
Por última vez
Y saberse ya puro dolor
Pura herida
Pura sangre

Lo que saben estas triste y angostas calles, es que se quedo inmóvil con sus grandes ojos fijos, abiertos al mundo, como bendiciéndolo, como queriendo darse un último paseo por aquellos tejados que ahora ni notarían su ausencia.

Yo recuerdo su mirada
(Qué mirada tan confiada y absurda)
Clavé mis ojos sobre sus ojos
Y supe que era un ángel
Mirando al infinito





EL BUEN FIN DE LAS COSAS

(O el llamado inaudible de la muerte)



“Ya ni el amor
sólo la muerte
puede salvarnos la vida”
Manuel María




Abrirte una ventana gigantesca
Justo en medio de la frente
Para que entre como un torbellino toda la oscuridad del mundo


O dejarte correr como si fueran ríos
Todos los caudales de tu sangre
Esa
Que antes besaba i besaba el rojo prado de tu corazón


Oh! Náufrago de la mañanas
Te has robado la vida en un instante
Has deshabitado el mundo de ti


Otro nombre que se funde entre los nombres
Otra piel que se pierde en el cemento
Otro espacio vacío rodando por el mundo






TIEMPO AL TIEMPO


“Giros
existe cielo y un estado de coma”
Fito Paez



Gira la ruleta
y de tanto girar
hace de cada instante un disparo mortal
que llena de sangre la perdida mirada

Caer en el tiempo
es caer en su abismo interminable
y sentir como la piel se lastima por cada uno de sus instantes

Parados en medio de la mañana
el sol nos cae como un bloque de concreto
sobre el pelo que arde interminablemente

Sólo entonces
somos pedazos de carbón
atizando el frío de una ruta vacía y sin señales

Engranajes no indispensables
en la maquinaria del tiempo

Ubicuos y por ello desubicados
nos miramos
desde la nave de Noe
sus carpinteros

Ya sólo las lluvias desentierran a los muertos
De nuestra relativa verdad

El mundo gira
mientras nos detenemos a pensar
qué poco duele esta herida
por oscura
y por distante





LO QUE SE DICE , CALLANDO


Arena del tiempo
Un reloj es un desierto
Un mar inmenso de horas
En el que no se puede
Sino naufragar
Manuel María




No sobreviviré a esta verdad
de cuarzo y arena

No sobreviviré bajo la espuma
de proa y mascarones

La avenida se hizo intransitable
Los caballos son viejos árboles

Mientras la luz se multiplica en los plásticos
Alguien se va con mi música

A otra parte con esa pena

A otro mar con esa tana de sirena

A otra parte con estos tacos
que resuenan en mi cráneo vacío

Por que mi verde preferido
es éste

Dónde el silencio y el extravío
florecen

Como una pelota viajando en espirales
de sauces y eucaliptos.





LA OLA INTERMINABLE

“A donde voy no llego
A donde estoy resbalo”
Charly García


En silencio los pasos de mi deseo quedan
En silencio mis palabras aquí enmudecen


Del silencio los besos son
un rehén

Las manos para ondular adioses
también sirven
entre cataratas de ecos que van a la mar y sus olas interminables


La mar de tus enredados cabellos
La corriente que se despeina en buen puerto


Porque en ese espejo cristalino
Mi piel ondula con la mirada del viento


Y en este recinto que se ilumina
Entras, y en una imagen te encuentras


Limpias con tu sonrisa
El musgo y el tiempo que lo cubren desde siempre


Mientras, la sal no sala y el azúcar no endulza
(Eso aprehendí a recordarlo de tu boca)


La noria del mar son tus ojos que siempre vienen y nunca se van.







PUZZLE

Un reloj de arena es un libro
El tiempo una cascada de nostalgias



Verde corcel
atrapado en el pino
que reverbera
los violetas del atardecer

Hueles el aroma
de las flores
que murieron por ti?

A tus veloces pies
lentamente se arma un paisaje
lleno de retos para la imaginación

Mientras el vapor doméstico
encaja perfectamente
en el rompecabezas del tiempo

miércoles, abril 15, 2009


Acuarela Yemy Aleman A.


Acuarela Yemy Aleman A.


Colores de la Blanca Ciudad

No conozco esta ciudad
Es para no olvidarla
Que me la describo

“Estirados al sol estaban los caminos”
José Gabriel Valdivia
I

Una senda de polvo
Me conduce hasta tus geométricos
Y verdes mundos

A tus árboles llenos de historias
-Sauces Molles y Eucaliptos-
Inclinados al abismo del tiempo

Una senda de polvo (me conduce había dicho)
A tus viejos tambos -siempre abiertos-
A tus eternos temblores

Caminando en medio del humo
Bajo el recordado y ya no eterno cielo azul
Voy tropezando con el reflejo del sol en las acequias

Mis ojos viajeros
Huyen de la polvorienta ciudad
Por interminables quebradas

En el valle profundo del Chili
Veo balancearse a la espiga
Veo navegar sus flores de espuma

Sé que si estuvieras aquí
También te golpearía lo verde
En lo negro de tus ojos

Los árboles se mecen apaciblemente de la tarde
Y el rumor del río
Trepa suavemente hasta mi corazón

“.. campanarios agudos con la flecha dentada
como un peine que muerde de las nubes las greñas.”
Gautier

II

Hasta donde el mar te besa -río perdido-
Llegan los amarillos y espesos trigales
Que los vientos y espantajos sacuden

Rodeada de disminuidos andenes
De austeros y monásticos silencios
Se ha estirado el Damero Colonial

Ya todo se esparce como un sueño
Cruzando las enormes puertas
De un ensombrecido zaguán

Mientras las buganvillas
Violetas blancas y naranjas
Florecen encorvadas en las cornisas

Los patios de colores
Sus gárgolas guardianas
Le dan brillo a esta quieta ciudad

Hay magia en sus viejas casonas
Perfección en los arcos y bóvedas
Hay misterio en sus rendijas

Sólo en las tardes
Cuando los caminos del sol se alinean en el horizonte
Arde la ciudad

Y en ese rojo incendio que ilumina las torres de sus campanarios
Se acunan miles de palomas
Verdaderas flores del blanco sillar

“… y contemplo la tierra como un vago fantasma:
no calienta a los muertos este sol de los vivos.”
Lamartine


III

De espaldas
Al largo y cristalino corazón del Chili
Negando el origen de los milagros

Con los ojos puestos
No en su gris turbulencia
Sino en la efímera bengala de un nuevo perfil

Avasallada por el mudo y fácil concreto
La ciudad ha dejado caer sus brazos
Lejos de la vida de espaldas al Río maternal

Incierto es ahora su destino
Sin las riendas del progreso
Amo absoluto de los días y la muerte

Adoquinadas calles de negro granito
Estrangulando azules Jacarandas
Agitan con violencia mi corazón

Ciudad enmascarada de concreto
Adornada de artificio y sin Campiña
Déjanos respirar el recuerdo de un poco de verdor

El recuerdo de tus antiguas y angostas calles
Todas cubiertas de cantos rodados
Donde la tarde dejaba su anaranjado corazón

El recuerdo del color de tus paredes
Sus farolas y florecidas macetas
Sobreviven al intermitente neón

“Sé por qué allí el volcán se ha encendido de nuevo… »
Nerval


IV

Hablo en el silencio
Sobre el mapa de tu cuerpo
Mientras los arcos son el paisaje de un recuerdo

Ciudad
De mustias y encorvadas bóvedas
Construida en sillería de volcánico esfuerzo

De anónimas gárgolas y héroes
Las Pontezuelas guardan la revolución de tu historia

De gente corriendo por tus calles
Que de tanto mirarte
Perdió el corazón

Yo también jugaba bajo el mismo cielo
Y todas mis palabras se dibujaban en las noches
Al pie de un inefable volcán

Para tus ojos enamorados de la luna
Arequipa de largos inviernos
Brillan las escarchas del alba

Junto alguna pared
Que el sol y el viento golpean
Recordaremos nuestra historia

Bajo esa costra de humo y ceniza
Bulle un grito de libertad


“No se mueve ni una hoja,
no hay ni un pájaro que cante,
sobre el rojizo horizonte… »
Gautier


V

Otoñales como lágrimas
Dejas caer tus lilas
Sobre el gris de los empedrados

Viejo Jacarandá
Los cantos de despedida
Alfombran los caminos

Aunque el tiempo
Ajuste un nudo corredizo
Sobre la garganta del mundo

Silenciosos son los cantos de mi piel
Sobre tu piel
Como preciso tul sobre ígnea corteza

Si se oyeran junto con el oro de la tarde
Las palabras se hundirían en la fragua
Del lúdico y mágico orfebre

Sobre el negro granito
Se deslizan las lluvias del verano
Dejando ver en sus reflejos –la luna-

Y en las neblinas postreras
Se insinúan como fantasmas
Los recuerdos sin memoria