La puerta se ha de abrir y la reja como una enredadera se abrazará a tu perfil...

La puerta se ha de abrir y la reja como una enredadera se abrazará a tu perfil...
Ventana en Trujillo

Abrirás las puertas de tu ventana y transparentados tus esponjados cabellos brillarán bajo el sol

Abrirás las puertas de tu ventana y transparentados tus esponjados cabellos brillarán bajo el sol
Calle Ugarte Arequipa

Esta piel que mis ojos recorren, ya no es la misma que mis manos guardaron en su lejana memoria...

Esta piel que mis ojos recorren, ya no es la misma que mis manos guardaron en su lejana memoria...
Balcón, Azángaro

Para iluminar mi corazón que a tus pies miente, colorea estas paredes mudas con el paso de tu velo.

Para iluminar mi corazón que a tus pies miente, colorea estas paredes mudas con el paso de tu velo.
Ventanita en Lampa

La noria del mar, el ir y volver, el Norte o el Sur, guárdense en la bitácora del tiempo...

La noria del mar, el ir y volver, el Norte o el Sur, guárdense  en la bitácora del tiempo...
Ventana en Trujillo.

Ciudad, de mustias y encorvadas bóvedas, de anónimas gárgolas, las pontezuelas guardan tu historia.

Ciudad, de mustias y encorvadas bóvedas, de anónimas gárgolas, las pontezuelas guardan tu historia.
Gárgola

Abro una puerta con el rostro húmedo en la mitad del espejo y tu cuerpo cae sobre la pared...

Abro una puerta con el rostro húmedo en la mitad del espejo y tu cuerpo cae sobre la pared...
Texturas en Blanca Ciudad

Una ventana para imaginar un mundo menos real...

Una ventana para imaginar un mundo menos real...
Ventana en Lampa

lunes, diciembre 20, 2010

Vladimir Herrera y José Lezama Lima


A una centuria del nacimiento del gran poeta José Lezama Lima (Cuba, 1910-1976). Transcribo un poema de Vladimir Herrera, publicado en España por TUSQUETS EDITORES, en su libro "POEMAS INCORREGIBLES, como homenaje.


DECIRES DEL DESEO LEZAMA
El cielo pulcro sobre la diamantina, la mar untuosa
Vana para los ojos honorados, el dicho del cielo pleno
De una rosa copiada en su esfera manida, su celosa.

La mar vagarosa de faldas en lejanías frutecida,
No recobrada a la hora de las izadas iras de amor,
No sombra repelida por la gracia o la materia fina
O la por fin trocada de corazones agua binaria
Del gesto encalado. Estilo de arquero, sí, tesón,
Arrechura envenenada. Y para acabar con la risa,
Tu oscuro cuerpo de señora enfrentándose a los vellos
De estas que son manadas, recuentos de un solo
desconsuelo,
Y artes del instrumento que son hechizos
De la flama erecta para el mejor lector del hígado etrusco
Bajo la luna elefantina de los restos y la retórica
Del mar con sus arenas locas su lustre y sus envelados.

Sagitario friolento acomodado e n su ballestera, moderno
En los usos, y en los sudores del vellocino malcriado,
Verboso lerdo que apunta al mar su flecha enmielada,
Sólo su cola se salva en rigor de la cuaderna vía,
Retruécanos de aspirar suntuoso poesía para el revuelo,
Talidad, omnímodo hueso, criatura perenne en la
marquesina.
Vlaidmir Herrera